sábado, 6 de diciembre de 2008

Museo del Niño: Canciones Infantiles




En las "Escuelas de Verano" de Albacete, en el "Taller de Poesía Infantil", jugamos a recordar las canciones de nuestra infancia. Fruto de aquel juego os ofrezco esta recopilación de recuerdos.
Miguel Lucas




LA CHATA BERENGUELA



La chata Berenguela, güi, güi, güi
como es tan fina, trico trico tri
como es tan fina, lairón,
lairón lairón, lairón, lairón, ¡¡lairón!
Se pinta los colores, güi, güi, güi
con gasolina, trico trico tri
con vaselina, lairón,
lairón, lairón, lairón, ¡¡lairón!
Y su madre la dice, güi, güi, güi
quítate eso, trico trico tri
quítate eso, lairón
lairón, lairón, lairón, ¡¡lairón!
Que va a venir tu novio, güi, güi, güi
a darte un beso, trico trico tri
a darte un beso, lairón,
lairóón, lairón, lairón, ¡¡lairón!
El novio ya ha venido, güi, güi, güi
ya se lo ha dado, trico trico tri
ya se lo ha dado, lairón,
lairón lairón, lairón, ¡¡lairón!
Y le ha puesto el carrillo, güi, güi, güi
muy colorado, trico, trico, tri
muy colorado, lairón,
lairón, lairón, lairón, ¡¡lairón!



MANUEL

Me están haciendo un vestido, Manuel
del color del caramelo, Manuel
cada vez que me lo pongo, Manuel
me sale un novio torero.
Las alpargatas, Manuel,
qué bonitas son, Manuel,
hay que usarlas, Manuel,
por obligación, Manuel.

Me están haciendo un vestido, Manuel,
del color de la violeta, Manuel
cada vez que me lo pongo, Manuel,
me sale un novio corneta.
(estribillo)

Me están haciendo un vestido, Manuel,
del color del chocolate, Manuel,
cada vez que me lo pongo, Manuel,
me sale un novio estudiante.

( estribillo )

Si la mar fuera de tinta, Manuel,
y el cielo de papel doble, Manuel,
no se podría escribir, Manuel,
lo falsos que son los hombres, Manuel.


LOS POLLITOS

Los pollitos dicen, pío, pío, pío,
cuando tienen hambre,
cuando tienen frío.
La gallina busca el maíz y el trigo,
les da la comida y les presta abrigo.
Bajo sus dos alas se están quietecitos,
y hasta el otro día duermen calentitos.

10 PERRITOS


Yo tenía diez perritos,
yo tenía diez perritos.
Uno se perdió en la nieve,
no me quedan más que nueve.
De los nueve que quedaban,
uno se comió un bizcocho.
No me quedan más que ocho.
De los ocho que quedaban
uno se marchó en cohete.
No me quedan más que siete.
De los siete que quedaron
uno ya no le veréis.
No me quedan más que seis.
De los seis que me quedaron
uno se mató de un brinco.
No me quedan más que cinco.
De los cinco que quedaron
a uno le mató un gato.
No me quedan más que cuatro.
De los cuatro que quedaban
uno lo ha pillado el tren.
No me quedan más que tres.
De los tres que me quedaban
uno se murió de tos.
No me quedan más que dos.
De los dos que me quedaban
uno se lo llevó Bruno.
No me queda más que uno.
El perrito que me quedaba
lo ha matado la portera
por cochino, por marrano,
por mearse en la escalera.


SAN SERENIN

San Serenín del Monte, San Serenín Cortés;
yo, como soy cristiano, yo me arrodillaré.
San Serenín, de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen los zapateros, así, así, así.
Así me gusta a mí.
San Serenín, de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen los panaderos, así, así, así.
Así me gusta a mí.
San Serenín, de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen los carpinteros, así, así, así.
Así me gusta a mí.
San Serenín de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen las lavanderas, así, así, así.
Así me gusta a mí.
San Serenín de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen las planchadoras, así, así, así,
Así me gusta a mí
San Serenín de la buena, buena vida.
Hacen así. Hacen las costureras, así, así, así
Así me gusta a mí.
LOS PASTORES

Ya se van los pastores a la Extremadura,
ya se van los pastores a la Extremadura
ya se queda la sierra triste y oscura,
ya se queda la sierra triste y oscura.
Ya se van los pastores hacia la majada,
ya se queda la sierra triste y callada.
Ya se van los pastores, ya se van marchando
más de cuatro zagalas quedan llorando.



ATOCHA


A Atocha va una niña, carabí
A Atocha va una niña, carabí
Hija de un capitán, carabirurí, carabirurá
Hija de un capitán, carabirurí, carabirurá
Hermoso pelo tiene, carabí
Hermoso pelo tiene, carabí
Quién se lo peinará, carabirurí, carabirurá
Quien se lo peinará, carabirurí, carabirurá
Se lo peina su madre, carabí
lo peina su madre, carabí
Con mucha suavidad, carabirurí, carabirurá
Con mucha suavidad, carabiruri, carabirurá
Con peinecillo de oro, carabí
Con peinecillo de oro, carabí
Y horquillas de cristal, carabirurí, carabirurá
Y horquillas de cristal, carabirurí, carabirurá




EL PATIO


El patio de mi casa
no es particular,
cuando llueve se moja,
igual que los demás.
¡Qué si ! ¡ qué no !
¡ que llueva un chaparrón !.
Que se mojen todos
y no me moje yo.
....................................
El patio de mi casa
no es particular,
cuando llueve se moja,
igual que los demás.
Agáchate y vuélvete agachar,
que las agachaditas no saben bailar.
Agáchate y vuélvete agachar,
que las agachaditas no saben bailar.
Hache, i, jota, ka, ele, elle, eme, a,
que si tú no me quieres
otra niña me querrá.





YA SE MURIO EL BURRO


Ya se murió el burro
que acarreaba la vinagre,
ya lo llevo Dios
de este mundo miserable,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que la culpa la tienes tú.
El era valiente,
el era mohíno,
él era la envidia
de todos los vecinos,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que la culpa la tienes tú.
Estiró la pata,
arrugó el hocico,
con el rabo tieso
decía ¡adiós Perico!,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que la culpa la tienes tú.
Todas las vecinas
fueron al entierro
y la tía María
tocaba el cencerro.
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú,
que la culpa la tienes tú.

JARDINERA

Jardinera tu que entraste
en el jardín del amor
de las flores que cortaste
dime cual es la mejor.
La mejor es una rosa
que se viste de color
del color de la santoja
y verde tiene la hoja.
Tres hojitas tiene verdes
y las demas encarnadas.
A ti te prefiero entre todas
que eres la más colorada.
Muchas gracias jardinera
porque me has elegido,
entre tantas como hay
a mi sola has preferido.



EL FAROLERO

Soy el farolero
de la Puerta el Sol,
cojo la escalera
y enciendo el farol.
Ya que está encendido
me pongo a contar
y siempre me sale
la cuenta cabal.

Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho,
y ocho dieciséis,
y ocho venticuatro
y ocho treinta y dos.
¡ Animas benditas me arrodillo yo !




DON MELITÓN

Don Melitón tenía tres gatos
y los hacía bailar en un plato,
y por las noches les daba turrón.
¡ Que vivan los gatos de Don Melitón !
Don Melitón, como era tan chato
le llamaban - narices de gato -
Los gatos se le han escapao
comiendo ratones a medio bocao.



LA COMBA

Soy la reina de los mares,
ustedes lo van a ver
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.
Pañuelito, pañuelito,
quién te pudiera tener
guardadito en el bolsillo
como un pliego de papel.
A un lado, a las dos y a las tres,
salta niña que vas a perder.

EL TREN

Jugar, jugar con un tren,
tren, tren, es muy divertido.
Jugar, jugar con un tren,
tren, tren, es muy divertido.
hacemos chucu - chucu - chucu - chucucha.
Hacemos chucu - chucu - chucu - chucucha.
Tilín, tilín, bajo la barrera
y muevo la bandera,
se rompe una rueda,
la arreglo a mi maneara.
Jugar, jugar, con un tren - tren
tren, es divertido,
pués hago mucho ruido,
mucho, mucho, ruido.


EL ELEFANTE

Un elefante se columpiaba
en la tela de una araña,
como veía que no se caía
fue a buscar a otro elefante.
Dos elefantes se columpiaban
en la tela de una araña,
como veían que no se caían
fueron a buscar a otro elefante.

Tres elefantes se columpiaban..........



AL PASAR LA BARCA


Al pasar la barca
me dijo el barquero
las niñas bonitas
no pagan dinero.
Yo no soy bonita
ni lo quiero ser
yo pago dinero
como otra mujer.
Al volver la barca
me volvió a decir
las niñas bonitas
no pagan aquí.


QUE LLUEVA QUE LLUEVA


Que llueva , que llueva ,
la Virgen de la Cueva ,
los pajaritos cantan ,
las nubes se levantan
que si , que no ,
que caiga un chaparron.
Que siga lloviendo,
los pájaros corriendo,
florezca la pradera
al son de primavera.
Que sí, que no,
que caiga un chaparrón,
que se rompan los cristales
de la estacion



EL PATIO DE MI CASA


El patio de mi casa es particular ,
si llueve se moja como los demás.
Agachate y vuelvete a agachar ,
que los agachaditos
no saben bailar.
H, I, J, K,
L, M, N, A
que si tu no me quieres
otro novio me querrá.
Chocolate , molinillo ,
corre , corre ,
que te pillo.
A estirar , a estirar ,
que el demonio va a pasar



LAS MENTIRAS



Ahora que vamos despacio,
Ahora que vamos despacio,
vamos a contar mentiras , tralara,
vamos a contar mentiras , tralara ,
vamos a contar mentiras.
Por el mar corren las liebres ,
por el mar corren las liebres ,
por el monte las sardinas , tralara ,
por el monte las sardinas , tralara ,
por el monte las sardinas.
Salí de mi casa un día,
salí de mi casa un día
con de hambre de seis semanas , tralara ,
con hambre de seis semanas , tralara ,
con hambre de seis semanas.
Me encontré con un ciruelo ,
me encontré con un ciruelo ,
cargadito de manzanas , tralara ,
cargadito de manzanas , tralara ,
cargadito de manzanas.
Empece a tirarle piedras ,
empece a tirarle piedras ,
y caían avellanas , tralara ,
y caían avellanas , tralara ,
caían avellanas.
Con el ruido de las nueces ,
con el ruido de las nueces ,
salio el amo del peral , tralara ,
salio el amo del peral , tralara ,
salio el amo del peral.
Chiquillo no tires piedras ,
chiquillo no tires piedras ,
que no es mio el melonar , tralara ,
que no es mio el melonar , tralara ,
que no es mio el melonar.
Si me rompes un pepino,
si me rompes un pepino,
hoy lo tendré que pagar, tralara,
hoy lo tendré que pagar, tralara,


DÓNDE VAS MORO VIEJO


Dónde vas moro viejo
que no te has casao,
que te estás arrugando
cómo el bacalao?.
Que dame la mano.
que resalada estás.
Dámela con pimiento
lechuguina de mi amor,
para ir a la verbena
juntitos los dos.
Que salga esa madama
vestida de marinero
que vale mas pesetas
que estrellitas tiene el cielo.
Lucero del alma mía,
lucero de mi querer,
los pollos en la cazuela
no se saben componer.
Este tipo. Este talle ,
ese poquito meneo.
que vale mas pesetas
que estrellitas
tiene el cielo.





EL TRÉBOLE

A lo ancho y a lo bajo
y a lo ligero,
A lo ancho y a lo bajo

y a lo ligero,
al uso de mi tierra,
al uso de mi tierra,
al uso de mi tierra,
toco el pandero,
toco el pandero,
toco el pandero,
Al coger el trébole
y el trébole, y el trébole,
y al usar el trébole,
la noche de San Juan.
Al coger el trébole
y el trébole, y el trébole,
y al usar el trébole,
los mis amores van.



RETAHÍLAS

Las once y media serían
cuando sentí un ruido en casa.
Subo la escalera. ¿Qué veo ?:
Que pasaba una araña.
Saco mi luciente espada
y al primer tajo que doy,
cae al suelo desmayada.
¡ Qué cosa tan prodigiosa !
Vuelvo otra vez a contarla.
Las once y media............



Bartolo tenía una flauta
con un agujero solo
y siempre daba la lata
con la flauta de Bartolo.
Bartolo tenía .............
A la orilla del mar
vivía un marinero
que con su guitarra
cantaba esta canción.
A la orilla...............


Salí de casa un día
camino de Santander
y en el camino encontré
un papel que así decía:
Salí de casa un ..............


NENITO

Soy un nenito
chiqui - chiquitón
me tiro al suelo
soy un dormilón
Soy un nenito
muy muy comilón
mamita me dice
barri - barrigón.


CU - CU


Cu - cu, ¿ qué hora es ?
Cu - cu, no lo se.
Son las dos,
son las tres,
son las cuatro,
son las cinco,
cu - cu, son las seis.




MI DEDO


Con mi dedo digo si,
con mi dedo digo no,
digo si, si
digo no, no
este cuento se acabó.
Do, do, do, si, si
la, la , la, sol, sol
fa, fa, mi, mi, re, re, do.



LA NARIZ


Cuando pica la nariz
hago ¡ achís ! ¡ achís !
Cuando sopla la nariz
gago, así, así.
Manos, manos, manos,
pies, pies, pies,
doy una vueltita,
una, dos y tres.



ANTÓN, ANTÓN

Antón, Antón,
Antón Pirulero,
cada cual, cada cual
que atienda su juego,
y el que no lo atienda,
pagará una prenda.
Yo se, yo se,
yo se la manera,
de dar, de dar
la lata a cualquiera
Antón, Antón.......



MATARILE - RILE


Yo tengo un castillo,
matarile, rile, rile.
Yo tengo un castillo,
matarile, rile, ron.
¿ Dónde están las llaves?
matarile, rile, rile.
¿ Dónde están las llaves,?
matarile, rile, ron,
¡ chin - pon !
En el fondo del mar,
matarile, rile, rile.
En el fondo del mar,
matarile, rile, ron,
¿Quién irá a buscarlas,?
matarile, rile, rile.
¿Quién irá a buscarlas,?
matarile, rile, ron,
Irá Carmencita,
matarile, rile, rile.
Irá Carmencita,
matarile, rile, ron,
¡ chimpón. !
¿ Qué oficio le pondremos ?
matarile, rile, rile.
¿Qué oficio le pondremos,
matarile, rile, ron,
Le pondremos jardinera,
matarile, rile, rile.
Le pondremos jardinera,
matarile, rile, ron,
¡chimpón.!
Este oficio si le gusta,
matarile, rile, rile,
este oficio si le gusta
matarile, rile, ron,
¡chimpón.!



LA TARARA

La Tarara tiene
un vestido blanco
con lunares rojos
Para el Jueves Santo.
La Tarara sí,
la Tarara no,
la Tarara madre
que la bailo yo.
Tiene la Tarara
un dedito malo
que curar no puede
ningún cirujano.
La Tarara sí,

la Tarara no,
la Tarara madre
que la bailo yo.
Tiene la Tarara
un cesto de fruta,
y si se las pido
me da las maduras.
La Tarara sí,
La Tarara no,
La Tarara madre
que la bailo yo.
Tiene la Tarara
un cesto de flores,
que si se las pido
me las da mejores.
La Tarara sí,
la Tarara no
la Tarara madre
que la bailo yo.
Tiene la Tarara
unos pantalones
que de arriba a bajo
todo son botones.
La Tarara sí,
la Tarara no,
la Tarara madre
que la bailo yo.
Tiene la Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.
La Tarara sí,
Tarara no,
la Tarara madre
que la bailo yo.


MAMBRÚ

Mambrú se fue a la guerra,
que dolor, que dolor, qué pena.
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá,
Do-re-mi, do-re-fa.
No sé cuándo vendrá.
Si vendrá por Pascua,
mire usted, mire usted, qué guasa.
Si vendrá por Pascua
o por Trinidad.
Do-re-mi, do-re-fa,
o por Trinidad,
La Trinidad se pasa,
mire usted, mire usted, qué guasa.
La Trinidad se pasa,
Mambrú no viene ya.
Do-re-mi, do-re-fa.
Mambrú no vino ya.



TENGO UNA MUÑECA

Tengo una muñeca
vestida de azul,
con su camisita
y su canesu.
La saqué a paseo
y se me constipo,
la tengo en la cama
con mucho dolor.
Y esta mañanita
me dijo el doctor
que le de jarabe
con un tenedor.
La puse en la cama
y se durmió.
Dos y dos son cuatro ,
cuatro y dos son seis ,
seis y dos son ocho
y ocho dieciseis.
Y ocho , veinticuatro
y ocho , treinta y dos.
Animas benditas,
me arrodillo yo.


LAS HORAS


Una hora duerme el gallo,
dos, el caballo,
tres, el santo,
cuatro el que no es tanto,
cinco el capuchino,
seis el beduino,
siete el estudiante,
ocho, el caminante,
nueve, el herrero,
diez el majadero,
once, el muchacho
y doce el borracho.


LA RANA

Cu - cu,
cantaba la rana,
cu -cu,
debajo del agua ,
cu-cu,
pasó un caballero
cu - cu,
de capa y sombrero,
cu - cu ,
pasó una señora,
cu - cu ,
con falda de cola,
cu - cu,
pasó una criada
cu - cu,
llevando ensalada,
cu - cu,
pasó un marinero,
cu - cu,
vendiendo romero,
le pedí un ramito,
no me lo quiso dar,
y entonces de rabia,
me eché a revolcar.



ESTABA LA PASTORA



Estaba la pastora
larán, larán, larito,
estaba la pastora,
cuidando el rebañito.
Con leche de sus cabras,
larán, larán, larito,
con leche de sus cabras
haciendo requesito.

El gato la miraba,
laran, laran, larito,
el gato la miraba,
con ojos golositos.
Gato no eches la uña,

laran, laran, larito,
gato no eches la uña,
y rompas el quesito.
El gato echó la uña
laran, laran, larito,
el gato echo la uña
y estropeó el quesito.
La pastora enfadada,
larán, larán, larito,
la pastora enfadada
le cortó el rabito.
A confesar la falta,
laran,larán, larito,
a confesar la falta
se fue al padre Benito.
En penitencia te pongo,
larán, larán larito
en penitencia te pongo
que me des un besito.
El besito le dio
y la falta se le perdonó.





ESTABA EL SEÑOR DON GATO



Estaba el señor Don Gato
sentadito en su tejado,
marramiau, miau, miau,
sentadito en su tejado.
Ha recibido la noticia
que si quiere ser casado,
marramiau, miau, miau, miau,
que si quiere ser casado.
Con una gata morena
sobrina del gato pardo,
marramiau, miau, miau, miau,

sobrina del gato pardo.
De contento que se ha puesto
se ha caído del tejado,
marramiau, miau, miau, miau,
se ha caído del tejado.
Se ha roto siete costillas,
el espinazo y el rabo,
marramiau, miau, miau, miau,
el espinazo y el rabo.
Ya lo llevan a curar
por la calle del pescado,
marramiau, miau, miau, miau,
por la calle del pescado.
Al olor de las sardinas,
el gato se ha curado,
marramiau, miau, miau, miau,
el gato se ha curado.

Por eso dice la gente:
siete vidas tiene un gato,
marramiau, miau, miau, miau,
siete vidas tiene un gato.




QUISIERA SER TAN ALTA COMO LA LUNA

Quisiera ser tan
alta como la luna,
¡¡ay! ¡¡ay!,
como la luna
como la luna,
para ver los soldados
de Cataluña,
¡¡ay! ¡¡ay!,
de Cataluña,
de Cataluña.
De Cataluña vengo

de servir al Rey
¡ay! ¡¡ay!,
de servir al Rey,
de servir al Rey.
Con licencia absoluta
de mi Coronel,
¡ay! ¡¡ay!,
de mi Coronel,
de mi Coronel.
Al pasar por el puente
de Santa Clara,
¡¡ay! ¡¡ay!,
de Santa Clara,
de Santa Clara,
se me cayó el anillo
dentro del agua,
¡ay! ¡¡ay!,
dentro del agua,
dentro del agua.
al sacar el anillo
saqué un tesoro,
¡¡ay! ¡¡ay!,
saqué un tesoro,
saqué un tesoro:
una Virgen de plata
Y un Cristo de oro,
¡¡ay! ¡¡ay!,
y un Cristo de oro
y un Cristo de oro.
CANTINELAS
Popeye marinerito, pum,
no sabe tocar el pito, pum,
y yo que lo se tocar, pum,
no me lo quiere dejar,pum.
Ya vienen, ya vienen
los payasos del circo,
uno y dos, uno y dos,
uno y dos, tres, cuatro y cinco
A tapar las calles
que no pase nadie.
Que pase mi abuelo,
comiendo buñuelos
y tortillas amarillas,
¡ que se pongan de rodillas !
Al escondite lerite,
garite, garitón,
tres gallinas y un capón,
el capón se puso malo,
la gallina se enfadó,
gari, garitón,
que me salve yo.
Tren , chibiricú, chibiricá
chiviricuri, curifa,
chibiricuri, curifero,
la mujer del zapatero.
María cuchíbrica
se cortó un débrico
con la cuchíbrica
del zapatébrico
y el zapatébrico
se lo curó
con mantequíbrica
de la mejor.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Museo del niño: Juegos Infantiles






Publicaciones del Museo del Niño

Cuadernos del Museo nº 1

Juegos Populares Infantiles a través del tiempo

Autor: Juan Peralta Juarez
ISBN:84-8035-096-2 ( D.L.:AB 64-2006 )


"Antón Pirulero, cada cual que aprenda su juego"




Introducción

1. ¿POR QUÉ JUEGAN LOS NIÑOS ?

2. EL JUEGO Y SU RELACIÓN CON EL DESARROLLO PSICOEVOLUTIVO Y SOCIAL DEL NIÑO

3. EL JUEGO Y EL JUGUETE

4. EL JUEGO A LO LARGO DE LA HISTORIA

4.1 LOS ORIGENES
4,2 EDAD MEDIA Y MODERNA

4.3 EL JUEGO EN EL XIX

Introducción


Cuadernos del Museo Pedagógico y de la Infancia de Castilla-La Mancha" es una colección de temas, hechos con carácter divulgativo, que pretende poner al alcance del estudiosos o amantes de la historia de la escuela y de la cultura popular infantil aquellos aspectos que forman parte de los fondos documentales de este museo.

En este número, se dan a conocer algunos de los juegos infantiles más característicos de la historia. No se trata, como es lógico, de una enciclopedia del juego popular infantil, sino de una aproximación histórica a los juegos de los niños, con la finalidad de poder valorarlos y establecer semejanzas y diferencias con los que actualmente el niño practica en las calles y plazas de pueblos y ciudades, que, por desgracia, son muy pocos.

Como se puede comprobar en este cuaderno, los juegos que los niños han practicado en las distintas épocas eran muy similares unos a otros. Así, juegos como el aro, el zompo, la pelota, las canicas o el corro, por citar sólo unos cuantos, se han jugado en todos los tiempos y en todos los sitios, con ligeras modificaciones. Cambiaban los nombres de los juegos -no siempre-, los lugares y los tiempos, pero no la esencia del juego. Lo que nos demuestra que los juegos no conocen fronteras temporales ni espaciales, salvo aquellas excepciones que vienen marcadas por la adaptación al medio.

Las ilustraciones que se presentan en este trabajo proceden, en su mayoría, de grabados de los siglos XVII, XVIII y XIX que hay en este museo, bien en forma de láminas, carteles o libros de la época. En concreto, los dibujos del siglo XVII son de Bouzonnet Stella, célebre pintor francés que publicó un libro sobre juegos infantiles en 1657. Las ilustraciones de los juegos del siglo XIX proceden de aleluyas editadas en Madrid, en los primeros años del 1800.



1. ¿POR QUÉ JUEGAN LOS NIÑOS?


El juego es inherente al niño en todas sus manifestaciones de la vida cotidiana. Si observamos con detenimiento a un recién nacido vemos como balbucea, mueve sus deditos o sus pies e intenta ¡levarse los dedos a la boca, haciendo mil muecas y gracias. Esto es juego. Si nos fijamos en el patio de recreo de un colegio o en una plaza tranquila (cada vez menos) de un pueblo o de un barrio de ciudad, podremos ver a grupos de niños realizando múltiples actividades de lo que hemos venido en llamar juegos de niños. El niño juega porque el juego es algo consustancial con la naturaleza humana. Es, pues, una actividad muscular, sensorial y mental que el niño o el adolescente o el adulto realiza de forma espontánea o no por la satisfacción que siente al realizarla, sin que existan otros impulsos o motivaciones externas.

Pero, además, el juego para el niño cumple una función educadora importante tanto desde el punto de vista fisiológico, psicológico y social. El niño activa su desarrollo físico y muscular a través del ejercicio físico que implica cualquier juego: coordinación motriz y percepción sensorial. Jugando con el parchís, subiendo a un árbol, montando en un triciclo, saltando a la comba... el niño y la niña desarrollan sus músculos y sus destrezas y habilidades motoras, así como agudizan el ingenio para resolver cualquier problema que se les presenta en el desarrollo del juego.

El juego permite al niño mezclar la realidad con la ficción. El niño juega a imitar el mundo de sus adultos (juegos en los que recrean diversas profesiones: maestros, médicos, camioneros, bomberos, enfermeras...), apropiándose del mismo y dotándole de las suficientes dosis de imaginación para hacerlos propios. Por eso, con el juego, el niño, al mismo tiempo que se acerca al mundo de los mayores, se aleja del mismo a través de ese componente de fantasía e irrealidad que tiene todo juego.

El niño en un principio es un ser egocéntrico, aislado del mundo que le rodea, pero conforme va haciéndose mayor, necesita relacionarse con los demás, y esto lo va convirtiendo en un ser social y sociable. ¿Y cómo lo consigue? A partir del juego, que es un recurso básico para que el niño pueda realizar actividades gregarias




2. EL JUEGO Y SU RELACIÓN CON EL DESARROLLO PSICOEVOLUTIVO Y SOCIAL DEL NIÑO



El juego es una actividad tan importante o más como la alimentación y el vestido para el niño. Un niño que no juega es un niño que tiene incompleto sus desarrollo físico, psíquico y social. Por eso, es difícil que podamos ver a un niño que no practique ningún tipo de juego, bien de forma individual o gregaria. El juego es consustancial con la vida del niño y desempeña un papel importante para el desarrollo armónico de su personalidad.

A través del juego el niño aprende a tener seguridad en sí mismo, a familiarizarse con el fracaso y con el éxito. En los juegos el niño descarga su agresividad y aprende a compartir lo propio con los demás. En el juego, el niño se hace autosuficiente, creciendo en autonomía y en responsabilidad. Los complejos que un niño puede tener de odio u hostilidad hacia sí mismo u otros niños, de frustración y de agresividad los puede liberar a través del juego. De aquí, pues, que el niño practica el juego inconscientemente de una manera terapéutica. En resumen, en el juego, el niño forja su carácter, enseñándole a enfrentarse a situaciones difíciles que tiene que resolver con la experiencia que ha ido acumulando en su vida cotidiana.


El juego, además de educar al niño, sirve también como instrumento de análisis de la realidad del niño en sus diferentes etapas de desarrollo. Así, sabemos que los niños pequeños realizan mayor número de juegos que los mayores; que las niñas suelen practicar juegos más sedentarios que los niños en una determinada etapa de su infancia; que los niños que suelen ser tímidos realizan juegos casi siempre solitarios; que los niños del medio rural, como es obvio, realizan juegos que implican mayor riesgo y aventura que los del medio urbano.


El bebé juega con su propio cuerpo: balbuceos, sonrisas, revolcones, manoteos... Posteriormente, el infante aprende a salir de sí mismo y utiliza objetos como sonajeros, bloques de plástico o de madera, animalitos de peluche, etc. En el jardín de infantes, hasta los tres años, el niño utiliza a otro niño como "objeto" o "juguete", que manipula, zarandea y ríe con él. No es, pues, un juego social, ya que cada uno "va a lo suyo", sin compartir su actividad. Será a partir de los tres años, cuando el niño se incorpora al primer ciclo de la Educación Infantil, cuando comience a jugar en grupos reducidos de dos o tres, iniciándose a los cuatro años el juego social, en el que los niños comparten la actividad con una finalidad común.


Será en esta etapa, la de los 4 a los 6 años, cuando alcancen su máximo apogeo los juegos imitativos, que, si continúan hasta los 11 ó 12 años, lo hacen de manera en la que cada niño intenta afianzar su personalidad de manera mucho más autoritaria e imperativa que creativa.


De los 6 a los 12 años, el niño practica juegos de competición a través de las canicas, del escondite, del fútbol, de las carreras....Será a partir de los 12 años cuando el niño introduce en sus juegos las reglas básicas de competición, desapareciendo paulatinamente los juegos de imitación y de escondite.



3. EL JUEGO Y EL JUGUETE



Algunos estudiosos del tema se preguntan: ¿qué fue primero, el juego o el juguete? Es natural que lo primero que hace un niño es jugar, independientemente de que tenga o no a su alcance un juguete. Primero, fue el juego, y luego vino el juguete.

El juguete hace su aparición cuando el niño o el adulto observan que para completar la actividad que están realizando lo mejor es disponer de un objeto, hecho por ellos mismo o por otros, que dé sentido de forma más lúdica y creativa a su juego. Cuando un niño de un medio económico muy pobre no dispone de juguetes, lo primero que hace es inventárselos y creárselos.


Cuando yo era niño, allá por los años cincuenta del siglo XX, yo mismo me hacía mis juguetes con los materiales que tenía a mi alcance: con un bote de sardinas y la suela de goma de las zapatillas de mi madre me hacía un coche; con una tabla de madera, unos listones, un alambre y unos clavos, me construía una futbolín; con una caja de madera de la leche condensada "La Lechera" y unas tablas, mi padre me hacía un carricoche donde pasear a mi hermano pequeño; con el aro del cubo viejo de latón de mi madre, un alambre y un zuro de panocha de maíz, me hacía el aro y el gancho para rodarlo por las calles empinadas de mi pueblo; con dos piñas de pino y una rama de chaparro, me hacía un par de bueyes uncidos a un yugo que araban la tierra... Y yo no era el único. Igual que estos ejemplos que acabo de describir, en el mundo, desde los primeros tiempos, el niño ha construido sus juguetes con lo que tenía a mano. Y cuando no lo hacía él, lo real¡zaba el adulto. Los juguetes mecánicos, las muñecas sofisticadas que ahora todos los niños del mundo desarrollado tienen a su alcance, harían su aparición mucho más tarde.

Los primeros talleres artesanos de juguetes surgen en la Edad Media en Alemania, Francia y Holanda. En la segunda mitad del siglo XIX, la fabricación de juguetes cobra un gran impulso. El primer juguete imitando a las máquinas de vapor data de 1870 y los primeros motores eléctricos, de 1905. En nuestro país, la fabricación industrial de juguetes comenzó en los primeros años del siglo XX.


El metal, la madera, el papel y el barro han sido sustituidos paulatinamente por el plástico. En los años 80 del siglo XX había en España 350 fábricas de juguetes, concentradas en las provincias de Alicante, Valencia, Madrid y en la comunidad catalana.
Para jugar, lo único que hace falta es imaginación y ganas de jugar. Y ambas cosas las tiene un niño. Exista o no un juguete, es algo secundario




4. EL JUEGO A LO LARGO DE LA HISTORIA




4.1 LOS ORÍGENES

Sabemos que en el mundo de los adultos, el juego ocupa esa porción de tiempo que llamamos ocio, es decir, el tiempo libre no dedicado a la producción de bienes. En el mundo de los niños, sobre todo en su primera infancia, su tiempo lo dedica a dar satisfacción a sus necesidades vitales: comer, dormir y jugar.

En la noche de los tiempos, cuando el hombre de las cavernas, el niño del Paleolítico tenía que dedicar casi todo su tiempo, al igual que sus progenitores, a la búsqueda de alimento. Con el descubrimiento de la agricultura, el hombre se hace sedentario y puede dedicar algún tiempo a otras actividades que no sean meramente productivas. Es en este momento cuando el niño puede practicar actividades lúdicas que no sean jugar con su propio cuerpo, buscar comida o dormir.

El niño de los primeros poblados del Fértil Creciente o del Valle del Nilo, hace miles de años, se entretenían cuando eran bebés con sonajeros hechos por los adultos con fibras vegetales y piezas de arcilla. El niño de esas épocas también utilizaba muñecas de trapo, madera o arcilla, como lo atestiguan los objetos aparecidos en algunas tumbas del antiguo Egipto o de Mesopotamia.


Los niños jugaban , tanto en tiempos de los faraones como de las , antiguas Grecia y Roma, a imitar a sus mayores. Por eso, en una sociedad completamente militarizada, los pequeños "jugaban" a soldados. Los niños de las familias ricas de Egipto, Grecia o Roma tenían lujosas vestimentas en las que se reproducían con todo detalle los trajes de los soldados o de los gladiadores. Tenían, asimismo, caballos de madera, que, a veces, eran simple palos con una cuerda a modo de riendas como los que utilizábamos otros niños en la primera mitad del siglo XX, miles de años después de aquellos otros niños de la antigüedad clásica. En el Museo Louvre, de París, hay un sarcófago romano en el que se puede ver a un niño subido a un carrito que va uncido a un animal, al estilo de los aurigas que corrían en el Circo Máximo

Además de los juegos militares, había otros juegos como el aro, la pelota y las muñecas, que han sobrevivido a lo largo del tiempo. Los niños de Grecia o Roma, ya jugaban con aros o con pelotas hechas con trapo o con tiras de cuero. Las muñecas eran de madera, marfil o ámbar, tal como han aparecido en las tumbas de niñas romanas localizadas en Tarragona o en Ontur (Albacete). Otros juguetes propios de esa época eran la peonza, las tabas, los dados y las canicas. También eran frecuentes los juegos con marionetas, el escondite y el de la gallinica ciega, que recibía el nombre de "muinda".



Además de utilizar como juguetes objetos inanimados, los niños, al igual que ocurre en nuestra época, jugaban también con animales. Así, en muchas lápidas de tumbas de niños de la antigua Roma podemos ver inscripciones o grabados representando a niños jugando con un perro, un cordero, un gato..., es decir, sus animales preferidos.


Los juguetes eran realizados por los propios padres o por artesanos, pero sin que se pudiese considerar una actividad económica. En otras ocasiones, lo mimo que ha ocurrido siempre, era el propio niño el que se fabricaba sus juguetes: Era aún muy pequeño, no más alto que esto, cuando modelaba en casa casitas de barro, esculpía barquitos de madera, construía carritos de cuero y con la corteza de las granadas hacía maravillosamente bien las ranas. (Confesiones de Estrepsiano alabando la inteligencia de su hijo ante Sócrates).


Mientras que los niños de las antiguas Grecia y Roma jugaban a soldados o con el aro o las tabas, las niñas imitaban en sus juegos a sus madres. Muñecas de trapo, madera o arcilla existían en casi todos los hogares. Algunas muñecas eran rígida, otras tenían las extremidades debidamente articuladas mediante alambres o tiras de cuero que unían las diversas partes. Las muñecas de las niñas ricas estaban hechas con oro y plata y disponían de un lujoso ajuar. Sin embargo, en Esparta, las niñas, además de jugar con muñecas, practicaban juegos y deportes como carreras y lanzamiento de objetos.



4.2 EL JUEGO EN LAS EDADES MEDIA Y MODERNA



La Edad Media supuso para el niño un retroceso en el campo del juego y el juguete. Las niñas, tanto en las aldeas como en los castillos eran preparadas para la realización de las tareas domésticas, sin apenas tiempo para jugar; mientras que los niños hacían otro tanto pero referido a la vida militar o al cuidado de los animales.


Sería en el Renacimiento cuando el juego infantil volviese a recobrar la importancia que tuvo en la antigüedad clásica. Pensadores humanistas como Tomás Moro, Luis Vives y Erasmo consideraban el juego como una actividad importante para el aprendizaje y el desarrollo intelectual del niño: pues jugando, incluso el niño puede aprender (Antonio de Lebrija).
No obstante, no en todos los lugares, en la Edad Moderna, el juego infantil era considerado como algo positivo para el desarrollo del niño. En la Europa calvinista, el juego infantil era puesto como ejemplo de vagancia, de lo que no debían hacer los adultos.


En los siglos XVI y XVII, las calles y plazas de los pueblos y aldeas eran los lugares preferidos para jugar. Existe un cuadro famoso titulado "Juegos de niños", en el que el pintor holandés Pieter Brueghel "el Viejo" representa a un conjunto de niños en una plaza de una ciudad flamenca realizando ochenta y seis juegos distintos: saltando a la piola, jugando a la pelota, jugando al escondite, jugando con el aro, contando adivinanzas... Juegos, en definitiva, como los que practicaban los niños españoles hasta los años sesenta del siglo XX en nuestro país, antes de que desapareciesen las calles y las plazas como lugares de encuentro y esparcimiento y de que la televisión y las videoconsolas suplantasen al aro y a las muñecas.



¿A qué jugaban los niños españoles de tiempos de Quevedo? Pues a juegos que prácticamente han llegado hasta el siglo XX, aunque con ligeras variaciones y con otros nombres. Así, uno de los más populares era el juego.. del pezperigaña, consistente en apoyar las palmas de las manos sobre una mesa, mientras que un niño va pellizcando uno por uno las manos, al mismo tiempo que recita unos versos. Cuando acababa de recitar, la mano que coincidía con la . última palabra se ponía en la frente del niño y comenzaba nuevamente el juego. Otro juego parecido al actual "Churro, media manga o mangotero" era el "Recotín, recotán, vuelve la mano atrás", en el que tras echar suerte o enchinar, el perdedor se agachaba, poniendo la cabeza entre los muslos del que hacía de "madre", mientras que los otros saltaban sobre él, dándole alternativamente en la espalda con el puño o con el codo al compás de estos versos:



Recotín, recotán
de la vera, vera va.
Del palacio a la cocina,
¿Qué tiene la espalda encima?


El niño tenía que acertar la figura que realizaba el otro niño que estaba encima: una campana, con la mano ahuecada; una caldera, con la mano hacia arriba; un martillo, si enseñaba el puño; y unas tijeras si encogía los dedos. Los niños también jugaban al escondite ("Sal, salero, vendrás caballero") y al corro ("La olla de Miguel"), o incluso a juegos que guardaban relación con la persecución de judíos y moriscos.


Los juegos, como se ha dicho en otra parte de este trabajo, eran casi idénticos en todos los lugares del mundo, cambiando el nombre y algunas de las características. Esos mismos juegos nos han llegado hasta nuestros días, aunque ya casi no se practiquen. En el Museo del Niño hay documentación en la que se recogen los juegos de la infancia que se practicaban en Europa en los siglos XVII y XVIII., siendo un documento fundamental para la historia del juego infantil. Uno de los juegos, "Le dada" (el caballito) se ha practicado hasta no hace mucho tiempo, consistía en auparse en una caña, vara o palo con una cabeza de caballo que podría ser de madera, cartón o plástico (en la actualidad).


Otro de los juegos más antiguos que se conocen es el zompo, la trompa o la peonza, nombre que varía según el lugar y la época.


En el siglo XVII se jugaba a una modalidad, conocida desde la antigüedad, que consistía en mantener en movimiento el zompo a base de latigazos. A este juego los franceses lo conocían como "Le sabot" y los españoles "La trompa". En este grabado se puede ver cómo varios niños, provistos de ramas, intentan que el zompo "dormite", es decir, quede aparentemente inmovilizado gracias al equilibrio.



Otra modalidad era la que nos ha llegado hasta nuestros días, consistente en lanzar al suelo un zompo, mediante una cuerda que lleva liada en la punta, para conseguir que baile el mayor tiempo posible.

También se cogía con la palma de la mano, para hacerle bailar sobre la misma, ganando aquel jugador que más tiempo conseguía mantenerlo sobre la misma. Este juego se conocía en el siglo XIX con el nombre de "El peón".







Otros dos juegos, característicos del siglo XVII, muy parecidos al actual de los "rompes", consistente en dejar caer al suelo, desde un pared, "estampas" o "cromos" y "pisar" o tapar las de los otros jugadores, eran el de los "alfileres", que consistía en montar un alfiler sobre el del otro jugador y quedarse con él cuando se consigue, y el de las "fichas".

El "columpio" y la "gallinica ciega", eran dos juegos similares a los que en la primera mitad del siglo XX se jugaban en los pueblos de España. Parecido al juego de las "cuarenta en bote", del siglo XX, era el de los "castillos", que se practicaba con montones de cuatro canicas o huesos de cereza, poniendo tres en la base y uno en la cima, debiendo los jugadores conseguir derribarlo lanzando una bola desde una distancia determinada.


Otros dos juegos que nos han llegado hasta nuestros días son los de la "rayuela" y las "tres en raya". El juego de la rayuela es un juego de equilibrio y habilidad. Actualmente, en algunos sitios de la provincia de Albacete se le conoce con el nombre de "lunes" o "tejo". Juego de niñas que se jugaba sobre una figura con varios compartimentos dibujados en el suelo y consistía en ir pasando de uno a otro un trozo de baldosa que se empujaba con un pie saltando sobre él a la pata coja.

El aro y el boliche también se practicaban en los siglos XVII y XVIII. El primero se hacía rodar por el suelo dándole golpes con la mano o con una vara de madera
El boliche ha llegado hasta nuestros días sin apenas variación, salvo el material y la decoración. Es un juguete consistente en un palo de madera o hueso terminado en una punta por un lado y con una cazoleta en el otro; lleva una bola perforada sujeta con un hilo en su centro y el juego consiste en lanzar esta bola y recogerla, bien en la cazoleta, bien ensartándola en la punta.


Otro juego muy parecido a otros actuales, como "el palmillo" o las "cuarenta en bote", recibía en el siglo XVII el nombre de "el tejo". Este consistía en lanzar un tejo, desde una determinada distancia a un objeto puesto de pie. Ganaba aquel jugador que conseguía derribarlo y dejarlo a un palmo de su tejo. El "churro, media manga y mangotero" es un juego que ha trascendido los tiempos.

Los muchachos, inclinados y alineados, sostienen las caderas del que tienen delante mientras que los que saltan tratan de ir lo más lejos posible. "Churro, media manga y mangotero" es la fórmula que pronuncian cuando están sobre sus compañeros, señalando la muñeca, el codo o el hombro. Si aciertan los que están agachados, dejan su puesto a los que están arriba.


El "abejorro" era un juego popular en Andalucía y Castilla en la primera mitad del siglo XX, consistente en golpear con fuera la mano de un muchacho, que estaba de espaldas al resto de los jugadores, y que se tapaba la cara con la otra mano, debiendo acertar quién le había dado, mientras los otros hacía ruido con la boca, como si fuesen abejorros. En el siglo XVIII a este juego se le conocía con el nombre de "mano caliente".


El "correcalles" o juego de saltar varios niños, uno tras otro, a lo largo de un camino o calle, recibía el nombre de "saltacabrilla " en el siglo XVII.

En la siguiente ilustración se pueden ver dos juegos, uno de ellos ha llegado hasta el siglo XX, se trata del juego del tranco o de la pita (como se le conoce en Andalucía), consistente en golpear un palo corto con otro más largo y lanzarlo por el aite lo más lejos posible. El otro juego -el de la derecha- es desconocido para nosotros. Como se puede apreciar en el grabado, es un juego de resistencia y de equilibrio, conocido como el juego del arado.


Jugar a la guerra o a los soldados era muy frecuente en épocas pasadas y aún en muchos lugares de la actualidad

La agresividad que todo niño lleva dentro la ponía de manifiesto en este tipo de juegos. Como juegos de guerra estaban los siguientes: la honda, que como su nombre indica se trataba de lanzarse pequeñas piedras, unos contra otros, mediante unas simples hondas o tirachinas.


















Jugar con espadas de madera, metal o de plástico, siempre se ha practicado en todos las épocas.
En el siglo XVII esta actividad se conocía como el juego de la esgrima.
Los enfrentamientos de pandillas de amigos se ponía en evidencia en el juego de la batalla, en donde las peleas a puñetazos y puntapiés eran frecuentes en las calles y plazas de nuestros pueblos en épocas pasadas


Un juego parecido a los actuales "rompes" o "estampas" era el denominado juego de las fichas. Los niños apoyaban una moneda o una ficha de cualquier material sobre la pared y la dejaban caer al suelo.
Con un palo o la mano medían la distancia que había entre ellas, ganando aquél que lograse situarlas a un palmo.





Entre los juegos de bolas o canicas hay que destacar, en los siglos XVII y XVIII, los dos siguientes: el hoyito y el hoyito de huesos. El primero de ellos era conocido como juego de sobremesa y se trataba de hacer entrar la canica en todos los hoyos, sucesivamente







En el hoyito de huesos, los jugadores tenían que intentar meter en un agujero varios huesos de frutas, ganando aquel jugador que lo conseguía en un intento.










Los bolos también era un juego muy corriente en la Edad Moderna. Se solían utilizar simples trozos de madera, apenas trabajados. El equilibrio, la puntería y la fuerza eran cualidades imprescindibles para conseguir derribar todos los bolos







Uno de los juegos más crueles que se practicaban en la época que estamos describiendo era el conocido como "la víctima". Un niño hacía de víctima, siendo arrastrado por dos o tres, mientras que el resto de jugadores iban azotándolo con varas o gorros. Ganaba aquella "víctima" que más tiempo aguantaba sujetando la cuerda mientras le maltrataban

De orígenes muy remotos era el juego de los jinetes, en donde muchachos subidos en las espaldas de otros tenían que intentar derribarse con los puños. Era, pues, un juego violento y con consecuencias a veces desagradables, ya que los niños podían herirse al ser golpeados o al caer al suelo.
Otro juego, de fuerza y equilibrio, era el conocido con el nombre de bastón corto. Dos niños se colocaban uno en frente del otro, sentados en el suelo, y, apoyados unos pies contra otros, tenían que levantarse del suelo haciendo fuerza en un palo que asían con las manos





Finalmente, hay que destacar un juego de balón que consistía en lanzarse una pelota unos a otros, impulsándola con una muñequera de madera que cada niño se colocaba en el brazo derecho






4.3. EL JUEGO POPULAR INFANTIL EN EL SIGLO XIX




El escondite, la rayuela, la comba, la peonza.. .eran juegos muy populares en el siglo XIX.





Había otros, como la rueda, en donde un grupo de niñas, cogidas de la mano, danzaban al corro, mientras cantaban, o la campanada, muy parecido al "moscardón" de los años 50 y 60 del siglo XX, consistente en dar con una palmada fuerte en el cuerpo de otro jugador que está de espaldas, quien debe averiguar el nombre del que le ha dado para salvarse.


Saltar sobre otro niño que está agachado, era conocido en el siglo XIX como "el piso". A dicho juego, en algunas zonas de la provincia de Albacete se le conocía en el siglo XX como " el plomo".

Otro juego, que en algunos sitios, en el siglo XX, se llamaba "correcalles", era el "brinque ligero", en el siglo XIX, consistente en ir saltando un niño tras otro, sucesivamente, sin tocar con los pies al que hacía de "borriquillo", ni caerse.


La peonza cantora consistía en lanzar un zompo al suelo, hacerle bailar y entre dos jugadores, con la cuerda, coger el zompo por la punta y mantenerlo en el aire, procurando que siguiese bailando.



El chito de la época decimonónica es el juego de la chítola del siglo XX. Se dibujaba un cuadrado en el suelo, de unos tres o cuatro pasos de lado, y se hacía un agujero en cada esquina. A continuación se establecía el orden de salida: el primer jugador tenía que intentar meter un trozo de madera en el agujero de al lado; si acertaba, tiraba el siguiente jugador, y si no, le enterraban el palo en el agujero, dándole azotes en la espalda hasta que conseguía sacarlo.


Las cuatro esquinas se ha seguido practicando exactamente igual que en el pasado: un niño o una niña, colocado en el centro de un cuadrado grande, tenía que evitar que los otros que estaban en las esquinas intercambiasen de lugar. Si conseguía atrapar a uno de ellos, ocupaba su sitio y se reanudaba el juego.


Saltar la comba individualmente, en el siglo XIX se le conocía con el nombre de el cordón.

El quebrantahuesos era un juego muy bruto, pues consistía en que un niño se agachaba detrás de otro, sin que se diese cuenta, mientras que un tercero lo empujaba hacia atrás, cayendo bruscamente sobre el suelo.


Jugar al toro era muy popular en la España de la posguerra civil (1940-1950), al igual que en el siglo XIX.

Ensartar una vara dentro de un aro, era el juego de la "sortija".Los jugadores, subidos en caballos de un tiovivo muy rudimentario tenían que meter dentro de un aro sus varas.

Jugar a las muñecas o a los soldaditos eran juegos muy comunes en el siglo XIX al igual que en épocas anteriores y posteriores.


Otro juego que ha trascendido los siglos es el calientamanos, consistente en apoyar una mano sobre la del compañero y golpearla fuertemente.

En el siglo XIX también se jugaba al marro, que consistía en "librar" al niño que estaba con los brazos en cruz, tocando su cuerpo con las manos, mientras que los otros jugadores tenían que impedirselo.

El aro era otro de los juegos más practicados.

Jugar con los ojos vendados y adivinar quién te había dado, eran juegos corrientes, que se practicaban bajo los siguientes nombres: cucharón y gallinita ciega. En el juego de la gallinita ciega los jugadores se movían libremente por un espacio, procurando no ser tocados por el que hacía de gallinita.

El juego del cucharón, el niño o la niña que tenían los ojos vendados se tenía que mover dentro de un corro y tocar a uno de los niños, adivinando su nombre.

El juego de los bolos se practicaba bastante en el siglo XIX. En él, los jugadores tenían que demostrar fuerza y equilibrio.

En cuanto a los juegos de pelota, estaban el "volante" y la "pelota de aire". El primero era una es`pecie de tenis, en donde la pelota iba de un jugador a otro, cruzando una raya de parte a parte.

La "pelota de aire" consistía en lanzarse una pelota un jugador a otro sin que se cayese al suelo..